Cáncer y azúcar: ¿qué puede comer una persona con cáncer cuando tiene un antojo dulce?

Durante un tratamiento oncológico, la alimentación genera un montón de dudas. Una de las más comunes es qué hacer con lo dulce: ¿hay que evitarlo por completo?, ¿el azúcar alimenta al cáncer?, ¿se puede comer chocolate o una torta?
Sí y no. No existe una única respuesta para todas las personas. Siempre depende del contexto.
El contexto importa
Comer algo dulce dentro de una alimentación saludable en general es muy distinto a sumar una torta a un patrón lleno de ultraprocesados. Y hay otros factores que también pesan:
La frecuencia. No es lo mismo comer algo dulce en un momento especial, como tu cumpleaños, que todos los días de postre.
La porción. Cuánto comemos importa, no es igual comerte un balde grande de pochoclo dulce en el cine que una bolsita pequeña.
El momento del día y con qué lo combinás. Durante el día el organismo tolera mejor la glucosa que a la noche y acompañar alimentos con IG alto con alimentos ricos en fibra por ejemplo ayuda a que el pico de glucosa en sangre sea más bajo.
La calidad de los ingredientes. No es lo mismo una torta de dulce de leche hecha de harina refinada y azúcar que una torta hecha a base de frutos secos y dátiles.
La bajada de línea es esta: en el día a día, es importante mantener una alimentación con foco en un índice glucémico bajo. Sobre todo para pacientes oncológicos. Y cuando no podés resistir un antojo dulce elegí la opción más saludable que podés conseguir o sea elegir una opción con ingredientes reales de calidad y prestar atención a la porción.
¿Hay que eliminar el azúcar cuando se tiene cáncer?
Se escucha mucho decir que “el azúcar alimenta al cáncer”. La respuesta depende a qué se refiere con azúcar exactamente y también hay que tener en cuenta que el metabolismo del cáncer es más complejo.
Primero, es importante diferenciar entre el azúcar de mesa que usamos para endulzar un café y la glucosa. El azúcar de mesa, está formada por un moleculo de glucosa y un moleculo de fructosa. Si comemos una cucharada de azúcar, la glucosa presente se libera rápidamente y pasa a la sangre, provocando un aumento brusco de la glucemia. Si hablamos de azúcar de mesa, podemos decir que, cuanto menos, mejor para la salud en general y sobre todo para pacientes oncológicos.
Ahora bien, cuando hablamos de glucosa, el tema tiene más matices. La glucosa es una molécula presente en muchos distintos alimentos que sostienen nuestra salud como las frutas, cereales integrales como la avena y los porotos entre todos. Es una de las principales fuentes de energía de nuestro organismo, pero es cierto que también las células cancerígenas lo pueden usar para proliferar. No se trata simplemente de eliminar toda la glucosa de la alimentación, pero sí es importante saber cómo elegir los carbohidratos para evitar que haya picos altos de glucosa en sangre.
Para pacientes oncológicos es importante priorizar alimentos que produzcan una respuesta más gradual de la glucosa en sangre eligiendo carbohidratos complejos.
Las mayoría de las frutas enteras, como la manzana, contienen glucosa, pero también aportan fibra y agua, lo que favorece esa absorción más gradual. Los carbohidratos presentes en cereales integrales y legumbres contienen aparte de glucosa también almidón y fibra, lo que también contribuye a una respuesta glucémica más gradual. En cambio, los alimentos ultraprocesados ricos en azúcares añadidos como las gaseosas, las tortas y golosinas, aumentan muy rápido la glucosa en sangre.
Por eso, no es lo mismo consumir una fruta entera que una torta de dulce de leche, aunque ambas contengan carbohidratos. Una fruta entera aporta glucosa junto con fibra, agua, vitaminas, minerales, antioxidantes y otros compuestos beneficiosos. Una torta de dulce de leche, en cambio, aporta un exceso de carbohidratos simples (azúcar de mesa y harina refinada), tiene un valor nutricional bajo y genera una respuesta alta de glucosa en sangre.
En 2011, Hanahan y Weinberg incorporaron la reprogramación del metabolismo energético como una de las características del cáncer, destacando la alteración del metabolismo de la glucosa. Las células cancerígenas suelen consumir grandes cantidades de glucosa, que utilizan como fuente de energía para proliferar. Con piques altos de glucosa en sangre por comer alimentos ricos en glucosa pero sin fibra (azúcar de mesa), hay más glucosa en sangre y todos los tejidos se benefician de esto incluso teijdo tumoral. Ahora, si comés una manzana que contiene moléculas de glucosa, pero también fibra y agua, ahi el pique de glucosa en sangre es bajo y no impacta al tumor en la misma forma que el azúcar de mesa.
Además, el metabolismo de las células cancerígenas es mucho más complejo. Estas células pueden obtener energía a partir de diferentes nutrientes y vías metabólicas, incluyendo no solamente la glucosa proveniente de los carbohidratos, sino también grasas y aminoácidos como la glutamina. Por eso hay que tener en cuenta cuando uno elige hacer una dieta cetogénica que algunos tipos de cáncer usan mucha grasa y/o proteína para su proliferación. Se puede leer más sobre este tema en este blog post.
La alimentación durante el cáncer no debería reducirse a una simple regla de “comer o no comer glucosa”. Importan el patrón general de alimentación, la calidad de los carbohidratos osea, elegiendo alimentos con fibra, las cantidades y las necesidades individuales de cada persona durante el tratamiento y el tipo de cáncer.
Este estudio, una revisión sistemática de 11 metaanálisis de 2023, muestra que una mayor ingesta de fibra alimentaria se relaciona con un menor riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer, como el colorrectal, gástrico, de mama y de próstata. O sea, hay que elegir alimentos que aporten glucosa y fibra juntos, priorizando los carbohidratos complejos o de mejor calidad.
Es importante apuntar a una alimentación con menor índice glucémico el mayor tiempo posible, que evite los picos altos de glucosa en sangre. Según este estudio, una mayor ingesto de alimentos con índice glucémico (IG) se asoció con un 25% más de riesgo de cáncer en general y un 64% más de riesgo de cáncer de mama posmenopáusico. En cambio, una mayor ingesta de alimentos con índice glucémico (IG) bajo se relacionó con un menor riesgo de cáncer, aunque el estudio no especificó cuánto se redujo ese riesgo.
Ahora bien, dicho esto, somos humanos y a veces hay momentos en los que vamos a comer algo dulce sí o sí. En esos casos, es mejor elegir algo hecho con buenos ingredientes y en una porción chica.
Opciones alternativas
Comer una fruta entera es una excelente alternativa para un antojo dulce. Si querés comer una fruta con índice glucémico alto, moderar la porción y combinar otro alimento con baja IG. Según este estudio metaanálysis de 2021 el consumo alrededor de 5 porciones de frutas y verduras al día se asoció con un 10% menos de mortalidad por cáncer.
También podemos elegir una pequeña porción de frutos secos, como las nueces, que son ricas en omega-3, un tipo de grasa con propiedades antiinflamatorias. Un metaanálisis de 43 estudios encontró que un mayor consumo de frutos secos de árbol, como las nueces, se asociaba con un 13% menos de riesgo de desarrollar cáncer y un 13% menos de mortalidad por cáncer. Además, por cada 5 gramos diarios adicionales de frutos secos, el riesgo de cáncer de colon se asociaba con una reducción del 25%.
Si buscamos algo más dulce, podemos elegir una pequeña porción de fruta deshidratada, como un dátil, unas pasas de uva o un higo seco. Otra opción es el chocolate amargo, preferentemente con más del 80% de cacao. En este caso, cuanto más cacao y menos azúcar, mejor. La clave está en consumirlo en una porción pequeña, idealmente menos de 20 gramos por día.
Para endulzar una bebida, podemos utilizar una pequeña cantidad de miel o, una opción mejor, hojas de stevia deshidratadas y molidas (stevia rebaudiana) que se venden en dietéticas como un polvo verde.
Y, por supuesto, también podemos preparar algo dulce en casa utilizando ingredientes de mejor calidad y prestando atención a la porción. Por ejemplo, una torta a base de frutos secos como esta:
Una torta de café diferente
Esta torta fría de café es una de esas recetas pensadas para disfrutar de algo dulce de otra manera.
La base lleva almendras, avellanas previamente tostadas y dátiles. La segunda capa es una mezcla cremosa de castañas de cajú, espresso, un poquito de miel y aceite de coco.
Con frutos secos como protagonistas y dátiles para aportar el dulzor, obtenemos una torta:
Sin lácteos.
Sin harinas.
Sin azúcares refinados.
Con frutos secos como fuente de grasas, proteínas y fibra.
Con una textura cremosa y un intenso sabor a café.
¿Por qué elegir frutos secos y dátiles?
Los frutos secos aportan mucha fibra, grasas de buena calidad, proteínas, vitaminas y minerales, y además ayudan a generar más saciedad.
Los dátiles permiten dar dulzor y textura sin usar azúcar refinado. Pero ojo: que algo esté endulzado con dátiles no significa que no tenga azúcar ni que se pueda comer sin límite. La cantidad también importa. Y esto vale especialmente para preparaciones que, aunque estén hechas con ingredientes de buena calidad, tienen una alta densidad energética.
La importancia del tamaño de la porción
Cuando elegimos comer una torta, no importa solamente con qué está hecha. También importa cuánto comemos.
Una porción grande de un alimento rico en carbohidratos simples genera una respuesta de glucosa mucho mayor que una porción chica. Además, en esta torta, los frutos secos aportan bastante energía. Por eso, una porción pequeña alcanza para disfrutarla, quedar conformes y seguir con nuestra alimentación de siempre.
La idea no es vivir contando cada gramo de azúcar ni tenerle miedo a una torta. Se trata de aprender a elegir, combinar y reconocer las porciones.
¿Se puede hacer sin miel ni aceite de coco?
Sí. Podés omitir ambos si buscás una versión todavía más saludable, reduciendo el dulzor que aporta la miel y disminuyendo la cantidad de grasas saturadas del aceite de coco que puede aumentar el colesterol LDL. De todos modos, una pequeña cantidad de cada uno puede aportar sabor y ayudar a conseguir una textura especialmente cremosa. Como es una torta fría, se prepara, se lleva al freezer y se sirve bien fría.
Esta torta fría de café es una alternativa para esos momentos en los que tenemos ganas de algo dulce y queremos prepararlo con ingredientes distintos a los de una torta tradicional. ¿La haces para tu próximo cumpleaños?
¿Querés aprender a comer más saludable sin dejar de disfrutar?
Esta receta forma parte del recetario que acompaña mis talleres de alimentación saludable, tanto online como presenciales.
Si querés aprender a elegir mejores ingredientes, preparar recetas simples y construir una alimentación más saludable y disfrutable, sumate a uno de los talleres. 🧡



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